Jeremias Zuñiga

El mejor ritual para hacer realidad sus deseos

Con la llegada del nuevo año resurgen los anhelos de esperanza de millones de personas que desean un cambio que mejore sus vidas. Es, por tanto, cada 31 de diciembre se realizan diferentes rituales para atraer la fortuna: quienes ansían amor depositan su confianza en unos calzoncillos de color rojo, en lugar de ocuparse en saber como ser más agradable, educado, cortes, interesante, cariñoso o atractivo, por sólo citar algunas características que buscan las parejas; los que ambicionan dinero usan ropa interior amarilla, compran un talismán o utilizan alguna pócima para la buena suerte, porque es más fácil que esforzarse todos los días para desarrollar un proyecto de vida; los que desean viajar a la media noche sacan las maletas con la esperanza de poder realizar el viaje de sus sueños, aunque sería más viable ordenar las finanzas personales para evitar pequeños gastos durante todo el año, que sumados aportarían una base económica para hacer factible el deseo de conocer nuevos lugares.

 

Hay muchos más rituales, sin embargo todos convergen en dos tipos de pensamientos: el mágico y divino. El primero esta relacionado con las personas que piensan que todo cambiará a través de la fortuna, viven confiando que el destino les tiene deparadas mejores cosas y soló hay que esperar el momento adecuado para recibirlas. Quienes tienen este tipo de pensamiento esperan que la suerte les haga realidad sus anhelos, y cuando sus sueños se frustran le echan la culpa al destino. Estos individuos suelen confiar más en los factores externos para atraer el éxito, en lugar de realizar acciones para hacer realidad sus deseos. El segundo es inherente a los que esperan que Dios les resuelva todas sus necesidades, ven al creador como un proveedor de vienes y servicios en lugar de un redentor. Por tal motivo, han sustituido la promesa de la vida eterna, por la esperanza de un buen trabajo, una casa grande, un vehículo del año, el celular de moda y una cuenta bancaria. Los que practican esta forma de pensar justifican su falta de acción en la voluntad divina, al grado de responsabilizar al creador por la falta de resultados, debido a que son incapaces de reconocer que no se esfuerzan lo suficiente para cumplir con sus objetivos.

 

El ritual más efectivo para atraer la fortuna

Consiste en realizar un proyecto de vida integral que de sentido a la existencia de cada ser. Para ello se requiere:

 

Primero. Construir una visión –imagen clara del futuro deseable-. ¿Cómo le gustaría verse a los 65 años? (la edad es una referencia basada en el periodo de jubilación legal). Definir el destino de cada individuo es una actividad que todos deberían hacer, porque marca el rumbo que habrá de seguirse para llegar a la situación deseable. Por consiguiente, todas las acciones que se realicen deberán estar enfocadas a contribuir con el objetivo planteado. Una pregunta que continuamente se debe hacer al momento de tomar decisiones, para evitar extraviarse,  es: ¿esto me acerca o aleja de mi futuro deseable?

 

Segundo. Crear una misión –razón de ser y existir de cada persona-, este componente será el motor de cada individuo para contar con la motivación suficiente y estar dispuesto a hacer lo necesario, durante el tiempo que sea necesario, los límites se establecen en los valores de cada uno, los cuales forman parte de la misión.

 

Tercero. Definir los objetivos por cada etapa de la vida. Este punto permite medir el avance en la construcción del futuro deseable, evaluar la estrategia y hacer los ajustes necesarios. Los tiempos para lograr cada objetivo se pueden determinar de acuerdo a las circunstancias y edad de cada persona.

 

Cuarto. Establecer metas -puntos intermedios de medición y evaluación de los objetivos planteados-, que permitan materializar los resultados en un corto y mediano plazo, situación que confirma la ruta trazada y provoca una motivación adicional al descubrir las capacidades de cada persona.

 

Quinto. Diseñar una estrategia que haga factible lograr la visión planteada. En este punto se debe hacer un análisis completo de las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas con que cuenta cada individuo, para saber que habilidades, aptitudes y aptitudes se habrán de desarrollar. Una estrategia efectiva toma como referencia la situación económica, cultural, educativa, social, familiar, política, religiosa y ambiental de la persona y su entorno para incrementar las posibilidades de éxito.

 

Un punto de reflexión. Lo ordinario es que la mayoría de las personas sólo vivan y gasten el tiempo que les ha sido concedido. Únicamente los extraordinarios viven con un conocimiento pleno de la existencia, lo que implica saber que se quiere y estar dispuesto a pagar el precio para conseguirlo. Algo aún más importante, sí al final de los días no se logra el resultado anhelado, aun así, habrá valido el gusto saber que se vivió con un sentido claro de que hacer con la vida. El mundo tiene actores y espectadores del destino, los primeros lo construyen, en tanto que los segundos sólo se limitan a observarlo.

 

Ser, para servir y transcender.       

 

Dr. Jeremías Zúñiga Mezano
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