Jeremías Zúñiga
De Bronco veracruzano a Cordero Catalán
Panista, Duartista, Independiente, Fidelista… Gerardo Buganza un político de principios, valores y entrega espiritual, se ha convertido en un hombre pragmático, simple y afecto al comercio político. Qué razón puede llevar a un hombre virtuoso, de fortaleza económica y poder personal a traicionar sus convicciones. Su lucha por la democracia y el cambio positivo para Veracruz se desvanece ante una mano negra que tiende un manto verde lleno de corrupción y concupiscencia.
Gerardo Buganza avanza hacia la Diputación Plurinominal a un costo muy elevado: el honor, la virtud y los principios que lo distinguieron como un hombre de valor.¿ Dónde quedo el personaje de la frase “firmes y dignos” o cómo olvidar su lema de campaña de 2004 “Gerardo Buganza acaba con la tranza”?
“ Vanidad de vanidades todo es vanidad qué provecho saca el hombre de todo su trabajo…”
La política es una actividad que debe enorgullecer el trabajo de mujeres y hombres, sin embargo el pragmatismo político muestra la ruindad de las personas. ¿Cuánto vale la dignidad y congruencia de un ser humano? Las acciones políticas y de gobierno de Buganza lo ubicaban en la historia como un hombre de honor, pero su transformación repentina de Bronco Veracruzano a Cordero Catalán (por aquello de Cataluña o Barcelona) muestra que ha sido vencido por la tentación del demonio rojo disfrazado de verde. Ahora qué distingue a Buganza sobre aquellos que criticó. En el discurso descalifica a los partidos, pero en la práctica se beneficia de ellos e incluso actúa como dirigente de partido. El decir que “los partidos son un mal necesario para la vida pública del país” cuando está siendo postulado como candidato a diputado plurinominal en la primera posición demuestra su pensamiento pragmático. Es más, decir que “ el partido verde es un vehículo para llegar al congreso” y señalar “pero no me voy a afiliar a ningún partido” es tanto como pecar conscientemente y después acudir a confesarse para liberarse del peca no de la culpa.
Gerardo Buganza actúa en beneficio personal, movido por el temor, rencor, el olvido, la frustración y el deseo de poder posicional, más cuando el poder personal se extingue por la incongruencia de sus actos. De ser un líder moral en la política veracruzana, se convirtió en un producto de la política Fidelista y Duartista.
Los veracruzanos requieren mujeres y hombres que lideren la construcción de un nuevo y mejor Veracruz, “firmes y dignos” en sus convicciones, de lo contrario se justifica el argumento de más del 50 por ciento de los ciudadanos que frecuentemente no participan en las elecciones porque afirman que todos los partidos y políticos –y con la aportación de Buganza los independientes- son iguales.
Ante un escenario de pragmatismo político los ciudadanos tienen todo el derecho de protestar el día de la jornada electoral: anulando su voto, votando por un personaje no registrado o simplemente no acudiendo a votar. Porque ¿cuáles son las opciones?: Votar por –Pipo, Juan Bueno o Alba Leonila- candidatos sin ideología ni principios que sólo buscan evitar que Miguel Ángel Yunes sea gobernador; por Miguel Ángel que ha centrado su campaña en castigar a Fidel y Javier; anular el voto o elegir a uno de los tres personajes que en esta elección han sido congruentes en su actuar y su forma de pensar: Armando Méndez de la Luz, Cuitláhuac García o Héctor Yunes Landa.
Veracruz requiere políticos profesionales no políticos pragmáticos.
#SiPodemosComponerVeracruz.
Dr. Jeremías Zúñiga Mezano
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