Tras el ataque de las palometas, pocos se animaron a meterse al agua en Rosario

La arena de la Rambla Catalunya quemaba ayer bajo los pies mientras la sensación térmica del mediodía se ubicaba por encima de los 34 grados. Sin embargo, el balneario rosarino ubicado sobre la costa del río Paraná estaba casi desierto: pocos se habían instalado en la playa y sólo un puñado de bañistas valientes estaba dentro del agua. Así fue el día después del insólito ataque de un cardumen de palometas en la zona norte de la ciudad, donde el saldo navideño fue de 70 heridos y circulaban rumores de un nuevo caso.

En medio de una temporada turística récord, el miércoles se produjo un gran incremento de familias y grupos de amigos en la costa. Alrededor de siete mil personas estaba en el balneario público cuando llegaron los peces carnívoros a la costa. Fue un ataque masivo. Inusual. Pero en la postal de ayer no había más huellas de lo ocurrido, sólo ausencias de bañistas aunque era un día hábil.

“El tema fue complicado, mientras el personal municipal trataba de hacer que nadie ingresara al agua, la gente se metía igual”, explicó aClarín Federico Cornier, director del Sistema Integrado de Emergencias Sanitarias (SIES). Repasando el operativo de asistencia en medio de lo que calificó como un “caso atípico”, el funcionario admitió que el calor empujaba y varios “no daban mucha bolilla” ante las advertencias de los guardavidas mientras atendían a los primeros heridos. En cuanto a esta situación, el médico apuntó: “Fue mixto, el que lo sufrió en carne propia estuvo más nervioso, pero el resto no se fue”.

Sólo unos pocos entre los 70 pacientes que fueron atendidos debieron ser trasladados a centros públicos para tratar sus heridas.

En total, el Hospital de Niños Víctor J. Vilela recibió a siete chicos con lesiones provocadas por las mordeduras profundas de las palometas. Los casos más graves entre las personas atendidas incluyeron la amputación de una falange del meñique izquierdo a una niña, mientras que otro nene sufrió una fractura externa. Todos recibieron el alta médica en las horas posteriores. “Por suerte no eran cosas graves, el tema es que muchas veces impresiona el sangrado por el tipo de lugar en el que se produce”, aclaró Cornier.

El director del SIES destacó que la actuación de los tres médicos presentes en la carpa del balneario fue “buenísima”, sobre todo teniendo en cuenta “la presión que significó atender a muchos heridos”. Durante la tarde del miércoles, la altísima temperatura mantuvo a la gente en el río a pesar de los incidentes y esto demandó la colaboración de la Guardia Urbana Municipal (GUM) junto a otros cuerpos de seguridad de la ciudad.

Tanto los bañeros del lugar como el funcionario del servicio de emergencias coincidieron en que las palometas pueden morder ocasionalmente, pero muy pocas veces se ha dado la coincidencia de que un cardumen aparezca en una zona altamente poblada de la costa. Por eso, los especialistas plantean varias hipótesis. Una de ellas tiene que ver la etapa de reproducción que está atravesando la especie justo en este momento (Ver “Atacan para…”) Ayer, el río seguía en un nivel bajo y la actividad en la Rambla Catalunya no presentaba variaciones. Casi no había nadie y la lluvia que cayó en las primeras horas de la tarde se llevo a los pocos que se animaron. Gustavo Rapp, uno de los guardavidas que trabaja allí, contó que luego de las 4 de la tarde se produjo un nuevo caso: un adulto sufrió “una mordedura importante en el talón”. El personal municipal mantuvo las advertencias periódicas para quienes visitaron la playa en un contexto muy distinto al habitual.

De hecho, Rapp subrayó que los guardavidas vienen reclamando hace tiempo mayor presencia policial en el lugar, porque el problema principal es la falta de seguridad.

En agosto de 2007, el bañado La Estrella, en Formosa, se convirtió en el triste escenario de feroces ataques de otras palometas. Parte del ganado de 1.250 familias de pequeño productores fue literalmente mutilado. Las vacas que acostumbraban refrescarse en las aguas del bañado perdieron sus pezones por las mordidas quirúrgicas de las pirañas. En ese caso, la aparición se produjo por los efectos de la construcción de un embalse.

 

clarin.com

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