Jeremías Zúñiga
¿Por qué hasta el 1 de enero?
La mayoría de las personas están pensando que propósitos realizarán a partir del 1 de enero, otros más lo harán el 31 de diciembre al ritmo de las campanadas de media noche que anuncian la llegada del nuevo año, con 12 uvas en mano, se propondrán realizar diversas acciones que desde hace varios meses han postergado, principalmente por falta de voluntad y disciplina, aunque algunos agregarán carencia de dinero. Sin embargo, esos propósitos sólo quedarán en buenos deseos al surgir de ocurrencias y no de un proyecto de vida, lo cual dificultará su realización porque carecen de planeación y estrategia de ejecución.
¿Qué diferencia hay entre el 31 de diciembre y el 1 de enero al suprimir la carga emocional de las fechas?
Es probable que conozca alguna persona que en fin de año se haya propuesto adelgazar y subió de peso por las comilonas de las fiestas, o que se propuso ahorrar y quedo más endeudado por los gastos emocionales de la temporada, o mejorar su calidad de vida y termino el año justificándose porque no cambio nada.
Los seres humanos que buscan motivación externa para actuar, carecen de un proyecto de vida que los inspire, guíe y fortalezca su voluntad. Las personas que no viven con propósito o sentido claro de existencia; únicamente gastan el tiempo que les ha sido dado, actúan en base a las emociones de una temporada, son motivados por el deseo de los demás, proceden basados en ocurrencias y suelen ver la vida por periodos cortos.
Cuando el porqué de una persona depende de algo o alguien externo para actuar, su fuente de inspiración es endeble, porque subordina su voluntad a circunstancias externas, lo cual dificulta que la persona permanezca comprometida con su objetivo. Por tanto, es necesario que la motivación sea intrínseca, así se estará dispuesto a hacer lo necesario, durante el tiempo que sea necesario con la finalidad de cumplir con su objetivo. Cuando se proponga algo, primero investigue el precio que debe pagar, y si en verdad lo quiere, pagará con gusto el precio que sea para convertir su sueño en parte de su proyecto de vida, -al hablar de precio no me refiero sólo a dinero, sino a voluntad y disciplina-.
Recuerde que el mejor momento para cambiar e iniciar un proyecto de vida es el presente, porque no existe ninguno otro. Escriba su visión o destino al que aspira llegar, su misión o razón de ser y de existir cada día, sus objetivos y metas fijando tiempos para conquistarlos; así le será más sencillo mantener el rumbo y evitará las tentaciones emocionales que se presentan en cada temporada.
Es probable que haya escuchado alguna de las siguientes frases que suelen utilizar las personas que sólo gastan su tiempo: “vive hoy como si fuera el último día”, “disfruta el momento, mañana veremos qué sucede”, “diviértete, la vida es muy corta”. Sin embargo, consideró que el tiempo que tenemos de vida es suficiente para hacer grandes cosas -si se aprovecha-. Además la felicidad es un concepto que define cada persona. Por tanto, no sucumbas ante las críticas basadas en estereotipos de vida producidos en un set de televisión, el derecho a la felicidad es universal, pero su ejercicio personal.
Construyamos juntos una nueva historia a partir de un proyecto de vida en común. Hoy es el momento, el ayer ya pasó, mañana quizás sea muy tarde.
Dr. Jeremías Zúñiga Mezano
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