D6YAG4CQ

«El pájaro rompe el cascarón. El huevo es el mundo. El que quiere nacer tiene que romper un mundo. El pájaro vuela hacia Dios. El Dios es Abraxas”. Hermann Hesse.

¡Hola a todos! Me llamo Daniel H. Lara, y soy el anfitrión de este nuevo espacio que se me abre, para examinar un tópico profundamente interesante y necesario: la diversidad.

¿Cómo llegué aquí? Mi estimado amigo Gerardo Chelius tuvo a bien invitarme a colaborar en una de sus secciones, tratando la temática gay. Si bien es cierto que, aun siendo homosexual, el “ambiente” me es un tanto ajeno.

Entonces, ¿qué hago aquí? Vengo a hablarles, pues, de “lo gay”, si cabe la expresión. De acuerdo con mi concepción del mundo, la homosexualidad es una cuestión natural, existente entre buena parte de las especies que habitan nuestro planeta. ¿Qué es “lo gay”? Es una construcción social, basada en cuestiones existentes en la naturaleza, cierto es, pero a lo que se añaden cuestiones culturales de profunda raigambre.

La homosexualidad es, pues, la atracción física, sexual y emocional hacia individuos de nuestro propio sexo. Lo gay es todo lo que le hemos asignado a esta preferencia sexual en nuestra cultura occidental. La estética basada en cuerpos torneados y musculosos de hombres, que a veces se cubren con prendas de gasa o lentejuela; las mujeres vestidas de camisas a cuadros y bluyines; el maquillaje, el lenguaje, las expresiones culturales más refinadas. Todo ello se encuentra en mi concepción de “lo gay”, y de eso se tratará este espacio.

He reflexionado profusamente sobre los temas que pretendo tratar en esta columna. Lo cierto es que quiero, verdaderamente, que los homosexuales seamos tomados en serio. No pretendo que mi columna sea algo típico de páginas gay, sino mostrar que un homosexual puede hablar de la realidad sin caer en la caricatura que han creado los estereotipos preexistentes.

Sin embargo, nada humano me es ajeno y ello no significa que no pueda, quiera o vaya a utilizar frases, adjetivos, sentencias, que navegan en el argot gay. Empero, habrán de ser usadas con mesura para hacer ver que lo gay no se limita al simple bufe (o crítica destructiva) y a la chusquería (ridiculez fársica) sino, por el contrario, es abrir la llave a un espacio que se encuentra aún en estos tiempos en la periferia, y llevarla al centro del discurso, desde una perspectiva divertida, pero no por ello falta de rigor.

Es entonces que les doy la bienvenida a todas, mis cielas preciosas, y les recuerdo que yo, como Mizada Muhammed, las quiero mucho, y las quiero ver triunfar. ¡Hasta la próxima!

 

@HijodeSuburbia

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *