Magia,misticismo;Primer viernes de marzo.
“Solo estuvimos los que deberíamos estar, tanto curanderos, como personas e invitados, no hubo nadie más ni nadie menos, todo se desarrolló en un ambiente de paz y cordialidad” El Brujo Mayor, Enrique Marthén.
Catemaco, Ver.
Los Brujos, Chamanes, Curanderos, Santeros y Culebreros, se reunieron este jueves por la noche en Catemaco, para celebrar la tradicional, Misa Negra, del Primer viernes de marzo, que se realiza cada año a la media noche, en el templo ceremonial “El Ahijado” en la colonia Paraíso dos, donde la magia y el misticismo hicieron gala de todo su esplendor con un equipo de luz y sonido.
Los adoradores del Príncipe, El Caballero, Lucifer, Satanás, El Rey de las tinieblas, como se le conoce al Diablo; fueron llegando poco a poco, y vinieron de distintas partes del País, “es mi primera vez, soy de Puebla, de la Angelópolis y vengo hacer pacto”, dijo un hombre joven, de aspecto elegante, que parecía ser un ejecutivo empresarial.
El clima fue propicio porque hizo mucho calor, estaban parados al aire libre con cielo despejado, apenas cayeron algunas gotas de lluvia, cuando se reunieron alrededor de un enorme círculo blanco pintado sobre la arena, con una estrella de cinco picos dibujada al centro.
Al fondo había un altar negro, con una mujer semi -desnuda recostada sobre la plancha rodeada de figuras diabólicas, cráneos de cerámica y al menos unas 10 mil de veladoras encendidas, que fueron distribuidas en orden por todo el predio, además instalaron recipientes de concreto para quemar incienso, que echaban humo con olor a pólvora, azufre, sahumerio y copal.
Se repartieron uvas y copas de vino para abrir el portal del inframundo y dejar escapar a los Demonios, Duendes, Chaneques, Hadas, Espíritus chocarreros; ya después para purificar el alma sacrificaron siete gallinas negras y dos carneros, se untaron la sangre animal en la frente, en forma de cruz, antagónico al miércoles de ceniza. Se rociaron Tequila como agua bendita. Con esto, los Brujos, recargaron nuevas energías para todo el año.
El Brujo Mayor, Enrique Marthén Berdón, explicó al púbico presente, que en esta ocasión se efectuó “un ritual dedicado a la fertilidad de la tierra” comparándolo con la fertilidad de la mujer y se hicieron danzas prehispánicas, al ritmo de las percusiones del tambor y el grave sonido del caracol que soplaban como silbato, había más de 200 personas en el lugar.
Es más antes de encender la Estrella que apunta hacía el cielo, que sirve para cerrar el portal y devolver al infierno a los Demonios, espíritus y entidades negativas que soltaron esa noche ; los Brujos entraron a la “Caverna del Encanto” que es una cueva artificial construida por manos humanas, única en el mundo, donde existe una estatua de más de dos metros de altura, que representa al Diablo, en forma de figura humana con el falo erecto, “porque Lucifer representa la sexualidad en el ser humano” aseguró, Marthén Berdón.
Durante esta experiencia religiosa, no hubo manifestaciones físicas sobre naturales, a exención de un hombre que entró en éxtasis cuando le tallaron una gallina negra por todo el cuerpo y parecía que estaba a punto de levitar.
Porque daba la sensación de estar sostenido al aire en una posición de 45 grados, como desafiando a la gravedad, aunque después de unos segundos cayó de golpe al suelo y de espaldas. Estaba inconsciente, presuntamente poseído por algún ser de obscuridad.
Incluso comentó el Brujo Mayor, que esta fue la primera vez, que en un ritual de este tipo en Catemaco, se encendió una Estrella de más de 25 metros de diámetro, que fue diseñada en el suelo con más de 500 kilos de ropa vieja y 150 litros de combustible para echarle lumbre y ardiera.










