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Estaba lloviznando esa mañana en la pobre y marginada colonia Madero, municipio de Cosoleacaque, era temprano cuando, Orlando Balcázar Morales, quien es ya un hombre adulto, encontró colgado del cuello con una hamaca a su papá.

 

Don Emilio Balcázar Martínez, era un adulto mayor quien murió triste, desahuciado y  decidido, quedó muerto  en el interior de su humilde vivienda construida con láminas viejas.

 

Se percibió el llanto y la tristeza  en aquella ruta intransitable rodeada de árboles y pobreza, Hubo drama en la calle Cuauhtémoc, entre 24 de febrero y Miguel Hidalgo,  en uno de los rincones olvidados por Dios, ahí estaba, Williams Nolasco Antonio, un hombre sencillo, prudente, caballeroso, jefe Vulcano en Cosoleacaque, quien trató de reanimar al suicida.

 

“Estuvimos tomando anoche” se lamentó Orlando el vástago.

 

“¡Se murió mi compañero de toda la vida!”. salió gritando a la calle, Cristina Morales González, de 66 años, su concubina.  “Mi suegro estaba tunco de un brazo y artrítico de la otra mano, le teníamos que poner la cuchara en las manos para comer, se colgó de la Hamaca, quedó hincado” contó la mujer de Orlando, la nuera, una mujer joven de piel acholatada con manchas blancas en el rostro de nombre,  Margarita Ramírez Jerónimo.

 

Servicios Periciales sacó el cuerpo del domicilio para subirlo al vehículo oficial, Ricardo Farris Michi, empleado menor de la Fiscalía General del Estado (FGE), comenzó a tirar madres a diestra y siniestra cuando vio a la prensa, bufaba frente a su compañera de trabajo, Perla Larregui, porque en realidad, ella, la mujer de la FGE, fue quien sacó todo el trabajo.

 

Farris, solo se dedicó a tapar el cadáver con su cuerpo, para evitar que los reporteros tomaran fotografías, porque así le hace siempre. Natalia Romero Rodríguez, Ministerio Público de la Agencia Segunda en Cosoleacaque, simplemente se limitó a lanzar a los periodistas su acostumbrada  sonrisa lobuna, y mirada chispeante “Hola”  es lo único que por lo general susurra siempre con agilidad y destreza, como si ya tuviera bien practicado el saludo informal e  indiferente.

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