Bomba de tiempo con estanque de chapopote en Paso del Toro
Vecinos de la comunidad de Paso del Toro, municipio de Medellín de Bravo, tienen miedo a que una desgracia ocurra en esta temporada de calor, pues desde hace casi 20 años, un depósito de chapopote a cielo abierto se ha mantenido en la zona. Es en la calle Zafiro del centro de Paso del Toro es donde se ubica la fosa de más de 4 metros de profundidad que contiene el derivado del petróleo que en tiempo de fríos se endurece y alcanza a formar una capa suficiente para sostener a una persona.
“Ya ha habido derrames de este material, pues la fosa tiene unos cuatro metros de profundidad y solo la contiene un terraplén que forman con las maquinas e incluso ha entrado a las casas de los vecinos, sin que nadie pueda hacer algo” comentan los vecinos “hace unos días unos estudiantes brincaban encima del chapopote y los corrimos del lugar porque no sabemos qué tan delgada este la capa de la superficie y no vaya a ocurrir una desgracia”.
El agente municipal de la localidad Eduardo Rodríguez Gómez, señala que “se han metido oficios a la Secretaria de Comunicaciones y Transporte (SCT) a FerroSur ahora Ferromex , pues de ellos es este depósito, pero nunca más volvieron, hemos informado a las administraciones anteriores y al gobierno del estado, sin que nadie haya hecho nada y no queremos que ocurra una desgracia por un incendio o por una persona que caiga en la fosa”.
El depósito se encuentra a cielo abierto lleno de basura como plásticos, papeles, además de hierbas que podrían incendiarse, el contorno del terreno solo se observan terraplenes que intentan contener el chapopote, pero se alcanzan a ver “fugas” del mismo , unas paredes de ladrillo viejas asoman entre el negro del material, si bien esta solidificado en la superficie, se reblandece en esta temporada de calor, además de emanar vapores que los habitantes de la zona creen que puedan afectar a la salud, aumenta sustancialmente la temperatura de la zona y temen problemas más graves de lo que ya han vivido además de un continuo temor de la contaminación de los mantos freáticos, porque algunos de los habitantes usan agua de pozo y no hay muestras de que haya un contenedor especial para este material.
Los vecinos cansados de vivir esta situación esperan que la empresa responsable tome acciones antes de que sea demasiado tarde, pues el terreno mide más de 25 por 25 metros y no siempre pueden estar pendientes de vigilarlo.






